Corregir a tu perro

Sobre esto hay muchas corrientes diferentes de educación. Por supuesto nosotros no somos profesionales del tema pero los perros, la experiencia y los libros te enseñan muchas cosas.

Como ya hemos dicho muchas veces es vital entender que tu perro tiene psicología canina y que ésta es muy diferente de la nuestra. Cosas como el rencor, sentirse herido o decepcionarse son conceptos humanos, que hemos adquirido como efectos secundarios de nuestro lado emocional.

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Lo más importante es saber que al no tener nuestra psicología, son criaturas de causa y efecto. Perciben una cosa y reaccionan en consecuencia. Por tanto nunca estás corrigiendo un comportamiento premeditado y con mala leche sino una reacción instintiva fruto del miedo o de cualquier otra causa. Por esto es importante estar muy atentos para corregir a tu perro en el momento preciso y si es posible, interpretar su lenguaje corporal para «adelantarse a la jugada».

Convertir el comportamiento de tu perro en algo personal, sentir ira y ensañarse a golpes con él es algo inaceptable que jamás debes hacer. Eso conducirá a que tu perro se bloquee, sienta miedo e incluso perciba tu inestabilidad e intente ocupar el puesto de líder ecuánime que tu no estás ocupando.

Por tanto, hay una linea roja que jamás debería traspasarse y es la del daño físico.

Un sonido, un toque, un contacto más o menos enérgico en el momento adecuado es algo habitual y necesario, teniendo en cuenta que nuestro perro asocia causa y efecto y/o un sonido y el efecto, pero todo esto sin entender el significado de nuestras palabras, aunque a veces parezca, no nos entienden el idioma.

Lo mejor que siempre puedes hacer es estar tranquilo, relajado, no cabreado,  pero mantener a la vez un lenguaje corporal que le indique firmeza, determinación y poderío (hombros atrás, cabeza alta), reclamando tu espacio y tu rol de líder.

Para acompañar ese lenguaje corporal, debes tener un sonido que sea natural en ti, «sshh», «hey», «No» o lo que se te ocurra. Algo corto y que te salga siempre de forma espontanea, de manera que tu perro asocie tu lenguaje verbal al no verbal.

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Como seres que somos ambos y no máquinas, tendrás que repetir 100 veces las correcciones antes de empezar a ver resultados. En ocasiones por tu culpa, en otras por la suya y en la mayoría por ambas. Es importante que no te desanimes, no desesperes y lo tomes como algo personal y que seas perseverante.

Recuerda siempre que las normas son para todos por igual y que nunca debes decaer en tu labor de líder, todos los días de la vida de tu perro. Si no eres consistente y constante, tu perro logrará encontrarte el resquicio para desobedecerte.

No queremos terminar este post sin recomendarte que si observas en tu perro un comportamiento que pueda poner en peligro a otros perros o a personal, busques ayuda urgente de un profesional, no creas que ya se le pasará o que puedes cambiarlo con el tiempo, hay comportamientos que no puedes permitírtelo, por su seguridad y por la de los demás.

Es una labor ardua pero muy enriquecedora. Ánimoooo!!!!!

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